Quien se vea obligado a trabajar con distintos ordenadores en diferentes lugares, sin duda agradecerá las herramientas que ofrece la denominada web 2.0 para guardar agenda, correo, documentos, fotos y videos directamente en Internet.
En este sentido, parece que el futuro viene marcado por el almacenamiento en la red. Sin embargo, salvo para aquellos casos en los que se quiera compartir información para facilitar el trabajo colaborativo, veo una serie de inconvenientes para que esta tendencia se establezca:
- Primero, la mayoría de las personas tenemos unos hábitos que nos predisponen hacia opciones más cercanas: guardar los correos en nuestro cliente de correo local y los archivos en el disco duro de nuestro ordenador.
- Segundo, dejar información privada en manos de terceros genera recelo: ¿qué ocurre si alguien accede malintencionadamente a mi cuenta de correo? ¿cómo responderá mi proveedor ante posibles fallos en el sistema? Ante estas preguntas, ¿alguien se imagina a una empresa guardando su información confidencial y crítica en Internet?
- Tercero, cada día aumentan las capacidades de almacenamiento de los dispositivos móviles. Además, las velocidades de subida y de bajada de las conexiones de acceso a Internet todavía son muy inferiores a las tasas de transferencia de dichos dispositivos. Como decía Tanenbaum, nunca subestimes el ancho de banda de una furgoneta cargada de cintas que viaja a 120km/h por una autopista.
- Cuarto, el precio de las conexiones de acceso a Internet en España (40€/mes por un ADSL de 3 megas) representa una barrera para el despliegue de los servicios web entre la ciudadanía.















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